JOSBELY FERNÁNDEZ

13 años

La joven wayuu que deja volar su imaginación para escribir

En la comunidad donde vive pasan días sin servicio eléctrico. Ese momento lo aprovecha para leer, escribir y soñar. Escribió un relato sobre su hermana basado en la cosmovisión wayuu de los sueños que pueden contar el pasado o el futuro

Por: Eira González | Zulia | El Pitazo

Josbely Valentina Fernández es wayuu y tiene 13 años, vive en el municipio Guajira del estado Zulia y su creatividad y habilidad para escribir la ayudaron a conseguir el tercer lugar en el concurso La escuela que es mi casa, categoría Relato, organizado por El Pitazo y Unicef en donde participaron niños y jóvenes de toda Venezuela.

En medio de la aridez de la tierra de la Guajira, cujíes y el fuerte viento proveniente del mar, una comunidad pequeña del municipio, conocida como Campamento, es el hogar de Josbely, la tercera hija del matrimonio entre Katiuska y Belén Fernández. Esta joven talentosa aprovecha las horas sin electricidad, que son bastantes, para leer y escribir.

“Voy a seguir escribiendo porque es muy divertido. Me ayuda a dejar volar mi imaginación”, expresa Josbely al ver que posee la habilidad para crear textos, según ella heredada de su papá, quien también escribe poemas, mitos y leyendas.

Destaca que en medio de esta pandemia, escribir y leer son sus opciones para distraerse y mucho más en un sitio como la Guajira: alejado de la ciudad, silencioso; solitario.

Para este relato se inspiró en su hermana menor, Valeria, de 9 años de edad: “Me parece que es una niña muy talentosa, le gusta leer y cantar”. Creyó que podía escribir sobre ella porque es un ejemplo de todo lo que un niño debe hacer en la Guajira para estudiar. Cuenta que va a su escuela, junto a su hermana, en mototaxi y, de regreso, camina una hora para ahorrar el pasaje y así ayudar a sus padres.

Josbely Fernández viste con su manta y sus cotizas wayuu, dice que heredó su entusiasmo para escribir de su padre | Eira González interna


Para el concurso, escribió sobre un sueño que tuvo su hermana Valeria; lo contó a su abuelita y ésta se lo interpretó según su cultura Wayuu. "El sueño es significativo para los Wayuu. Se toma con mucho respeto porque puede hablarnos sobre el pasado o el futuro", dijo Josbely, quien a su corta edad entiende la importancia de aprender y valora el esfuerzo de sus padres.

Relató que para pagar la conexión en una zona wifi, muchos de los representantes tuvieron que vender sus gallinas, ovejos y cochinos porque es la única forma de que los jóvenes investiguen sus actividades: "Aquí es muy difícil estudiar, a veces estamos uno o dos días sin luz".

Cuando su mamá le dijo: "Llamaron del concurso, ¡ganaste!" dice que saltó de la alegría, creyó que con tantos niños talentosos, no lo lograría y en medio de su risa afirmó: "Pensé en el premio".

Con una capacidad para contar, describir y relacionarse, esta joven cautiva a quien la escucha. Su sencillez y manera de ver su entorno la hacen encantadora. Sueña con el pronto regreso a clases, el paso de esta trágica pandemia y una vida tan normal como la que llevaba. Aunque es hábil con las redes sociales y la tecnología, lleva marcada su cultura de manera natural, viste de manta y cotizas.

Josbely envió un mensaje para todos los niños y jóvenes de Venezuela: “Si les gusta algo luchen por alcanzarlo. No hay que tener miedo a los sueños”.